BORJA HERMOSO
MADRID.- Hace ocho años que Sergio Ramírez no viste los hábitos de la revolución sandinista, en la que ocupó el segundo escalafón -vicepresidente del Gobierno- por detrás de Daniel Ortega. Pero no olvida aquella época, y eso, a pesar del recelo que la idea misma del poder le produce. Y con esos mismos recelos, e inyectando mucho sarcasmo y mucha ironía, pero también enormes dosis de ternura, ha ido fraguando su obra literaria. Y dentro de ella, sus cuentos, que son muchos, hilarantes algunos y crueles otros.
Ahora, todos ellos han quedado reunidos en un volumen (Cuentos completos, editorial Alfaguara), presentado ayer en el transcurso de un almuerzo en Madrid apadrinado por otro gran cuentista, Mario Benedetti, quien, como por casualidad, es además el autor del prólogo de un libro que no es otra cosa que «una reflexión sobre el poder». Caricatura feroz más que reflexion, a menudo. El propio autor se mojó y, evocando su atapa de dirigente sandinista, dijo: «El escritor que ha estado en el poder tiene doble responsabilidad, pues corre el peligro de hacer una escritura no imparcial. Si el escritor se pone a defender posiciones desde la ficción, está condenado al fracaso».
Ramírez no paró de hablar -apenas probó bocado- sobre literatura, política, Nicaragua y los grandes mitos de la narración corta que en el mundo han sido -y son-, gente solvente y fascinante en sus obras y sus vidas como Julio Cortázar, Ernesto Sábato, Juan Carlos Onetti... o el propio Mario Benedetti.
«Que Mario presente el libro y que haya firmado su prólogo es un homenaje inmerecido a lo que yo escribo, porque él es, desde mi adolescencia, una de las figuras míticas de la literatura, uno de aquellos autores que supieron irradiar una nueva luz sobre Latinoamérica», explicó Sergio Ramírez.
Mario Benedetti -que precisamente está inmerso en su nuevo libro de cuentos- también estuvo locuaz. El autor de La tregua retomó los argumentos de su prólogo, y denunció: «La crítica le ha descuidado como cuentista, pero él está más suelto en los cuentos que en las novelas». El camarero que se parecía a Gregory Peck, la viuda Carlota y, sobre todo, ese «S.E.» («Su Excelencia», hilarante arquetipo del dictador latinoamericano) son algunos de los personajes que pueblan las 340 páginas de esta recopilación cuentista.
Al final, Sergio Ramírez y Benedetti se despidieron intercambiando sus direcciones en Internet. Los dos tienen página. Qué tiempos.