DIBUJOS GERMINALES
Museo Reina Sofía. Madrid
Hasta el 11 de enero de 1999
MARCOS RICARDO-BARNATAN
MADRID.- La idea de reunir en una exposición los dibujos de un gran número de artistas españoles contemporáneos es muy buena, ya que, además de ser una vindicación necesaria del género, a través de los dibujos de medio siglo se puede tener una visión importante de las tendencias y de las individualidades más destacables. Lástima que la idea buena se transforme en una exposición mala, cuando, como en este caso, se eligen los artistas, queremos creer, caprichosamente y sin ningún criterio de calidad.
La comisaria Rosa Queralt ha seleccionado 50 nombres, de los cuales más del 30% son prescindibles, ignorando tendencias, ninguneando a generaciones enteras y olvidándose hasta de muchos maestros, pese a que su método de trabajo consiste en usar a los grandes maestros como coartada para colarnos ese tropel de mediocridades.
Comenzando por los históricos, se muestran espléndidos dibujos de Manolo Millares -aunque no son germinales, sino de meses antes de su muerte-, de Saura, de Chillida, de Tàpies, de Feito, de Sempere o de Palazuelo, pero se omite a artistas tan emblemáticos del arte español como son Oteiza, Martín Chirino o Arroyo.
Y cuando se traspasa el territorio de los maestros para entrar en las generaciones intermedias, el descalabro crece. No existen Fernando Zóbel, Gerardo Rueda, Andreu Alfaro, Urculo, Lucio Muñoz, José Hernández, Juan Giralt, Eduardo Sanz, Genovés, Canogar o Bonifacio, por dar algunas pistas.
Hay homenajes justos a solitarios como Elena Asíns o Pepe Espaliú, o el que sorprendentemente se hace a un gran artista desaparecido como Carlos Alcolea, pero no bastan para compensar el disparatado cóctel que se produce cuando se elige a los más jóvenes, que se ponen bajo la estrella guía del más famoso Miquel Barceló.
No voy a dar los nombres de las nuevas generaciones que no deberían estar, pero sí los de algunas de las muchas víctimas de la amnesia de Rosa Queralt, como mero ejemplo de su arbitrariedad: Pérez Villalta, Miquel Navarro, Dis Berlin, Llamazares, Antonio Murado, Alberto Reguera o Ciria, y entre los novísimos de calidad, se incluye a gente nacida en 1968, a Sergio Sanz o Amaya Bozal.
La comisaria dice que esta muestra «es producto de la pasión y de la memoria». La pasión no se la discutimos aunque en esta exposición revela pasiones inconfesableS, pero acerca de su memoria me veo obligado a recordarle que flaquea peligrosamente.