Sábado, 17 de octubre de 1998 EL MUNDO periodico

Los encargados del examen añadieron cocaína en la prueba de orina del entonces jugador del Nápoles - Conmoción en Italia y en Buenos Aires - Sus abogados anuncian acciones legales

El análisis que «enterró» a Maradona en 1991 fue falsificado por doctores del laboratorio


RUBEN AMON

Corresponsal

ROMA.- Diego Armando Maradona cumplió 15 meses de inhabilitación absoluta al detectarse un análisis positivo de cocaína en marzo de 1991 con ocasión del encuentro entre su Nápoles y el Bari. Ayer se supo que la condena, ratificada por la FIFA, se hizo sobre la base de un contraanálisis manipulado.

Así se desprende de la investigación oficial realizada en los laboratorios romanos Acqua Acetosa, esta vez con la certeza de que la prueba de contraste aplicada al futbolista argentino se trucó con una dosis de cocaína añadida.

El misterio establece un rumbo desconocido en el monumental escándalo del dopaje italiano. ¿Qué intereses se escondían detrás de la maniobra contra Maradona? ¿Se trataba de eliminar al jugador más desequilibrante del Campeonato? ¿Consumió o no consumió cocaína para jugar dopado aquel encuentro?

Hasta la fecha, la investigación realizada por el juez turinés Guarinello había desvelado que se manipulaban o destruían sistemáticamente los análisis realizados a los deportistas italianos en los laboratorios oficiales. Es más, Alberto Giarruso fue cesado como director del centro Acqua Acetosa en el año 1996 por negarse a esconder, entre otros, el positivo de la saltadora de altura Antonella Bevilacqua.

¿Por qué se protegía a los deportistas italianos y se condenó a Diego Armando Maradona? De momento, Carlo Federico Grosso, responsable de la investigación abierta por el número 2 del Gobierno italiano, Walter Veltroni, ha sido capaz de revelar la maniobra sobre Maradona gracias al testimonio de uno de los médicos que trabajaban en el laboratorio. Según la versión del doctor Interisano, sucedió que uno de los especialistas del centro Acqua Acetosa se sirvió de una dosis previa de cocaína para confundirla con la orina del astro argentino.

Su abogado.- Al final, el infalible gascromatógrafo -así se llama la máquina-, determinó el definitivo positivo. Las reacciones al escándalo han sido inmediatas. Por ejemplo, Vicenzo Siniscalchi, el abogado italiano de Diego Armando Maradona, se ha apresurado a interponer una denuncia convencido de que «ninguna compensación puede restablecer el daño que se le ha hecho al futbolista».

«En principio, vamos a exigir la reapertura del caso, porque nos parece inconcebible que se haya condenado a Diego durante 15 meses y se le haya retirado del fútbol con el único argumento de un análisis manipulado».

Guillermo Coppola, manager del ex jugador del Nápoles, señaló ayer en Buenos Aires que Maradona se encuentra al tanto de las nuevas noticias. «Cuando dispongamos de toda la información, iniciaremos las correspondientes acciones legales. El escándalo es muy grave», señaló.

Credibilidad.- Las acciones legales en juego comprometen aún más la credibilidad del deporte italiano. Hasta la fecha, las investigaciones judiciales han provocado la dimisión del máximo responsable institucional, Mario Pescante (CONI), y el cese del presidente de los médicos federativos, Emilio Gasbarrone, responsable de las manipulaciones antedichas y, por más señas, técnico de excepción en la prueba de contraste realizada a Diego Armando Maradona.

«El calcio debe salir de las farmacias», anticipó Zeman, el entrenador de la Roma, el pasado 25 de julio. Tres meses después, la investigación judicial abierta en Turín, Bolonia y Roma ha puesto en el banquillo de los acusados a futbolistas (Pavone); clubes (Parma, Juventus y Udinese); autoridades deportivas (Nizzola, presidente de la Federcalcio); médicos y, ayer, en último término, al masajista de la selección italiana, bajo las sospechas de haber usado sustancias prohibidas.

Maradona cumplirá 38 años el próximo 30 de octubre. Jamás ocultó que consumiera cocaína, pero siempre mantuvo que nunca lo hizo para doparse jugando al fútbol.


Desde entonces, nada fue igual para «Dios»

J. ALCAIDE

Fue el principio del fin para el quinto hijo de don Diego y doña Tota. Aquel positivo posterior al Nápoles-Bari marcó la negra trayectoria del mayor genio parido por el fútbol. Después de la sanción de 15 meses por consumo de cocaína impuesta por la Federación Italiana y ratificada por la FIFA, ya nada fue igual para el hombre que ganó un Mundial casi en solitario, con la única ayuda de la mano de Dios, y que atrajo a la ilusión en medio de la miseria del profundo sur de Italia.

Antes de que le partieran la vida, Maradona ya había tenido problemas en Barcelona. El mismo confesó que su estancia en el Barça coincidió con su iniciación en el consumo de drogas. En Nápoles se le acusó de estar relacionado con familias pertenecientes a la Camorra, capos que controlaban la prostitución y el tráfico de drogas.

Sin embargo, la cuesta abajo llegó tras el positivo en Italia. Apenas 20 días después y en plena crisis fue detenido en Buenos Aires bajo la acusación de consumo y tenencia de cocaína. La imagen del crack, con un sucio jersey, barba de varios días y mirada perdida conmocionó al mundo.

Dios resucitó al tercer año. Llegó al Mundial de 1994 y enfiló el camino del título con la albiceleste. Pero tras el Argentina-Nigeria, un nuevo positivo que detectaba seis sustancias prohibidas le abocó a una nueva suspensión de 15 meses. Desde entonces, amargas experiencias como técnico, grises retornos al pasto, y 1.000 polémicas han marcado la eterna despedida del más grande.