CARLOS E. CARBAJOSA
MADRID.- Los jugadores de la primera plantilla del Real Madrid firmaron ayer un documento por el que se hacen responsables únicos ante posibles casos de dopaje.
El jefe de los servicios médicos del Real Madrid, Alfonso del Corral, fue muy claro ayer al exponer a la plantilla el peligro que desde este instante corre cada futbolista del equipo en el caso de automedicarse, no comunicarlo y someterse a uno de los controles antidopaje que a partir de esta temporada se producirán por sorpresa.
La reunión se celebró ayer en la Ciudad Deportiva, fue informativa y todos los jugadores rubricaron sin reparos ese documento por el que, en el caso de dar positivo en un control, asumen su absoluta responsabilidad.
El cuerpo médico del club mantendrá desde ahora un riguroso seguimiento de los medicamentos que ingiere o le son aplicados a cada futbolista. Del Corral les ha entregado a cada miembro de la plantilla una lista de los productos que son considerados dopantes y que serán considerados positivos e ilegales en cualquier control de orina o de sangre.
«Les he comentado a los jugadores los problemas que puede ocasionarles la automedicación, habida cuenta de los controles antidopaje a los que pueden ser sometidos. A partir de ahora cada jugador tendrá un historial en el que se anotará todo lo que tome y que haya sido recetado en el club», explicó Del Corral.
De esta manera, el cuerpo médico del Real Madrid se hace responsable de los productos que haya prescrito y entregado a cada jugador.
La reunión con el doctor fue anterior a un entrenamiento crucial, el último del Real Madrid antes de partir al encuentro del Zaragoza, con el que hoy disputará el duelo más importante de la séptima jornada de Liga.
Sin Redondo.- Problemas para Guus Hiddink, que ayer conoció algo que intuía, la baja definitiva de Fernando Redondo. «Sé que se han estado haciendo muchas quinielas sobre la alineación que voy a sacar, pero no se trata de una cuestión para bromear», comentó Hiddink, con mucha prisa porque el autobús y sus jugadores esperaban a la salida de los vestuarios.
El holandés aseguró que él tiene el equipo titular decidido «desde hace días» y que la baja de Redondo lo obligará a hacer un cambio y no a remover al resto. «Alguien tiene que hacer su trabajo», dijo.
Tras encerrarse con sus jugadores (no se permitió el acceso a los periodistas), hay algunas preguntas acerca de si Hiddink se decantará por usar el doble pivote o por mantener un rombo en el medio del campo.
Otro problema añadido es la lenta recuperación de Christian Panucci, con un esguince. «Espero contar con él», declaró Hiddink, que no se llevó, entre otros, a Samuel Etoo a Zaragoza.
La Romareda se llenará pese al elevado precio de las entradas. La afición cree en su líder y hasta el presidente, Alfonso Solans, se mostró eufórico después de visitar a su plantilla durante el entrenamiento: «Estoy seguro de que vamos a ganar; no sé por cuanto, pero me encantaría un 2-0 o un 3-0».
Txetxu Rojo, el entrenador de moda en España, se mostró cauto: «Vamos a enfrentarnos a un equipo que tiene mejores jugadores que nosotros, pero creo que las individualidades tienen su peso hasta cierto punto. Creo en el equipo, en el trabajo en grupo».
El preparador zaragocista piensa que no es negativo que todo el mundo esté pendiente del Zaragoza: «Lo malo sería si fuéramos últimos».
Recurso al embargo.- Juan Onieva, vicepresidente económico del Real Madrid, confirmó ayer a la agencia Efe que su club ha presentado un recurso de reposición ante la Agencia Tributaria, contra la diligencia de embargo de 2.507 millones de pesetas, que pesa sobre el Real Madrid.
Alineaciones
Zaragoza: Juanmi; Pablo, Aguado, Paco, Sundgren o Solana; Aragón, «Toro» Acuña, Kily González, Marcos Vales; Jamelli y Milosevic.
Real Madrid: Illgner; Panucci, Hierro, Sanchís, Roberto Carlos; Karembeu, Seedorf, Savio, Guti; Mijatovic y Raúl.
La Romareda: Rodríguez Santiago. 18.30 h. (Canal Satéltite Digital).
Zaragoza, tres años después de Nayim
Tras una grave crisis, el club aragonés recupera con Txetxu Rojo el espíritu que lo llevó a la conquista de la Recopa
JESUS ALCAIDE
Del gol de Nayim en mayo del 95 al discurso triunfal de Txetxu Rojo. Del éxtasis a la esperanza con tres años de travesía del desierto, dudas y miserias, como peaje antes del retorno a la cumbre. El Zaragoza murió de éxito tras la conquista de la Recopa. Coqueteó con la ruina y el descenso, pero ahora, con escasos fichajes y un técnico adaptado a la realidad de un club de clase media, es capaz de recibir al Real Madrid como líder de la Liga y de amenazar con un 3-0, según el pronóstico de su presidente.
Víctor Fernández.- El Zaragoza está acostumbrado a picos de sierra en su trayectoria, como los de las últimas temporadas. Epocas de lujo, como la de Los Magníficos, Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra, o la de los zaraguayos, Arrúa y Diarte, siempre dieron paso a periodos de sequía.
Víctor Fernández, actual técnico del Celta, fue el artífice del penúltimo gran Zaragoza, campeón de Copa en el 94 y de la Recopa en París, frente al Arsenal un año después.
Llegó a vivir una promoción contra el Murcia desde la que pilotó el despegue de un equipo que enamoraba con su fútbol. Pero también experimentó las habituales depresiones del club. En la temporada posterior a la fiesta parisina, la resaca condujo al Zaragoza hasta el despeñadero de los malos resultados.
La crisis.- Víctor Fernández aguantó 11 jornadas en la titubeante temporada 96-97. Nadie recordaba su compromiso con el buen gusto ni sus triunfos. Con el equipo en zona de descenso, fue sustituido por Víctor Espárrago. Y 11 fracasos después, Luis Costa, el técnico que en 1986 fue capaz de ganarle la Copa al Barça con un gol de Rubén Sosa, fue llamado urgentemente para apagar incendios y coser heridas. Con la nave a la deriva, el fallecimiento de Alfonso Solans, padre del actual presidente, completó un panorama tétrico.
De Costa a Rojo.- En la pasada campaña, el Zaragoza se salvó de una Segunda División que no conoce desde 1978 por sus triunfos fuera de casa. La Romareda se convirtió en tierra de conquista para sus visitantes. Costa aguantó hasta el final, pero el relevo estaba cantado.
Rojo, que llegaba de salvar al Salamanca con buen fútbol, aceptó una plantilla con escasos fichajes, Milosevic, Pablo y Paco. Tres meses después, el espíritu de mayo del 95 ilusiona a toda una ciudad.