JULIO A. PARRADO
Especial para EL MUNDO
NUEVA YORK.- La rebaja en un cuarto de punto de uno de los tipos de interés oficiales (hasta el 5%) actuó el pasado jueves como un resorte automático, y lanzó al Dow Jones -que recoge la cotización de los 30 principales valores industriales- por los aires, pero ayer los inversores rebajaron su euforia inicial.
El sector bancario, beneficiado de forma instantánea por la rebaja anunciada por la Reserva Federal (Fed), siguió tirando del carro en la Bolsa. Sin embargo, las interrogantes abiertas por el sorprendente paso dado por el presidente de la Reserva Federal han generado preocupaciones añadidas sobre el estado de la economía estadounidense y las perspectivas de crecimiento empresarial.
Alan Greenspan no rebajó un 0,25% los tipos por solidaridad con el resto del mundo, sino ante las crecientes indicaciones sobre una posible contracción del crédito en EEUU.
Advertencias
La decisión del presidente de la Fed estuvo marcada en las horas anteriores por serias advertencias del Departamento del Tesoro y del Banco de la Reserva Federal de Nueva York en este sentido. El mismo comunicado de la Fed hablaba de la «creciente cautela entre los prestamistas y las inestables condiciones de los mercados financieros». Uno de los indicadores que el Tesoro estaba guardando con preocupación era la súbita caída de su renta fija, que había sido refugio de inversores. Esto era un indicio de que éstos estaban buscando liquidez a toda costa.
La preocupación por el crédito era ayer patente en los mercados, donde se extendió un rumor -luego desmentido- sobre un préstamo de la Fed a Bankers Trust, que supuestamente había encontrado dificultades para hallar prestamistas.
Otro punto preocupante ha sido el incremento de las tasas de algunos préstamos hipotecarios, en un momento en el que los tipos estaban en mínimos históricos. En la Fed ya no se oculta que los riesgos de que la crisis financiera se traspase a la economía real se han transformado en serias amenazas.
La inflación, que por segundo mes consecutivo ha sido cero, y los datos de producción industrial, que cayó un 0,3%, son indicativos del impacto de la inestabilidad financiera entre productores y consumidores de EEUU.
Que la crisis está saltando el ámbito financiero se ve también en las presiones ejercidas dentro de la Reserva Federal por los gobernadores de los bancos regionales. No sólo fue el de Nueva York, McDounough, quien abogó por el recorte de tipos, sino también los responsables de la Fed en los distritos de California, el sureste, Chicago y todo el medio oeste.
Como cabía esperar, el recorte de tipos debilitó de forma notable al dólar estadounidense. Frente a la divisa española, perdió 1,68 unidades, hasta situarse en 137,04 pesetas. Y con respecto al marco bajó hasta las 1,62 unidades.
El dólar, por el contrario, según informa Efe, se fortaleció en Japón tras la rebaja de los tipos de interés aprobada en Estados Unidos, medida que algunos analistas interpretan como una clara señal de que comienza una fase de declive económico en Estados Unidos.
El billete verde se cotizó a 116,42 yenes en una sesión en la que las compras de dólares por parte de agentes adscritos a los fondos de pensiones japoneses permitieron que la divisa estadounidense se reforzara, frente a la japonesa.