MARIA IRAZUSTA
CARLOS SALAS
MADRID.- El lunes próximo hay movida en Endesa. Rodolfo Martin Villa, presidente de la compañía eléctrica, se reunirá con Amadeo Petitbó, presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia, para explicarle la letra pequeña de un acuerdo polémico: esta semana, Endesa y Gas Natural firmaron un pacto por el cual la segunda le venderá a la primera la energía necesaria para poner en marcha centrales de ciclos combinados, es decir, centrales de gas.
«Es una noticia positiva», dice Juan Carlos Calvo, analista de Merrill Lynch, «Gas Natural se asegura un gran contrato y se quita un competidor de encima».
Por si acaso, ambas empresas se han curado en salud. Endesa y Gas Natural, cuyo presidente es Antonio Brufau, retiraron alguna cláusula conflictiva porque temían que el Tribunal de Defensa de la Competencia les pusiera pegas.
En el sector del gas, el Tribunal ha sido beligerante. Hace un año emitió un duro informe en el que pedía que el mercado del gas se abriera en un plazo máximo de 10 años.
Desde que se aprobó la ley de Hidrocarburos, en septiembre de este año, cualquier empresa puede vender gas en España a aquellos grupos que consuman anualmente más de 20 millones de metros cúbicos. La cifra irá bajando hasta que, dentro de 15 años, el mercado sea libre.
Aparte de Gas Natural, sólo empresas con gran acumulación de capital pueden actualmente acometer las fuertes inversiones que requieren transportar, licuar y distribuir gas: Endesa, Iberdrola, por ejemplo. En principio, los planes de Endesa consistían en comprar gas en Francia, canalizarlo a través de la red de Enagás (Gas Natural), consumirlo en sus centrales eléctricas y, lo que sobraba, venderlo a otros consumidores. Para eso iba a contar con el apoyo de Cepsa. «Al compararlo con nuestros precios, se dieron cuenta de que era mejor adquirirlo aquí», dicen en Gas Natural.
Endesa y Gas Natural construirán al alimón cuatro grupos de ciclo combinado en Cádiz y Barcelona, aventura que les costará 100.000 millones de pesetas. Gas Natural pondrá la materia prima. Endesa, la gestión.
Las dos empresas integran sus instalaciones de distribución de gas en Aragón y Andalucía. Para Gas Natural es el cierre del círculo virtuoso pues ya vende gas a Iberdrola e Hidrocantábrico. «Las cosas quedan como siempre: antes había un suministrador; ahora, sólo hay uno», dice Calvo.
Los mercados han aplaudido, pero no de igual manera. El miércoles pasado, la acción de Gas Natural subió un 4,23%. La de Endesa, apenas un 0,74%. Anteayer, Gas Natural valía un 3,7% más. Endesa sólo un 0,15%. Ayer, las revalorizaciones fueron del 4,19% y 1,32%. «Gas Natural venderá mucho más pero a cambio de reducir precios», añade Calvo.
«Tienen celos»
Algunas voces del sector energético apuntan que el verdadero problema no estriba en el acuerdo entre dos empresas, sino en la actitud de Gas Natural. «Continúa actuando como un monopolista y se muestra poco elegante en sus operaciones. La culpa es de la Ley de Hidrocarburos que se lo permite», afirman fuentes del sector.
Para Gas Natural, esa actitud sólo demuestra que sus competidores «tienen celos». «Endesa tiene libertad para comprar gas a otro suministrador, y venderlo. Nosotros podemos hacer lo mismo con la electricidad».
A juicio de Endesa, las críticas surgidas en torno al acuerdo son fruto del desconocimiento. «Tenemos plena libertad para vender a otras empresas», afirman fuentes de Endesa.
Por su parte, Iberdrola afirma que el pacto le parece correcto. «Endesa está en su derecho de realizar contratos en condiciones competitivas. Nosotros tenemos un acuerdo con Gas Natural. Aunque también compramos fuera a través de nuestro acuerdo con Repsol y Amoco, que contempla desde el yacimiento a la central», aseguran en Endesa.