MAXI VEGA
NURIA SOLOZABAL
Corresponsales
VITORIA/LAGUARDIA.- El presidente del Gobierno, José María Aznar, se sumó ayer a la campaña del PP en las elecciones vascas con una intervención en Vitoria donde dejó claro que cumplirá con sus responsabilidades en el proceso de paz abierto tras la tregua de ETA.
«Sé muy bien cuáles son mis responsabilidades. Sé lo que estoy haciendo y lo que puedo hacer por la paz en la parte en que a mí me toca, y estoy demostrando que soy capaz de hacerlo y lo haré sin ninguna duda en el futuro inmediato», dijo Aznar en lo que se puede interpretar como un anuncio de nuevos gestos.
Ante cerca de un millar de jóvenes convocados por las Nuevas Generaciones del País Vasco, el presidente del PP, distendido y relajado, en ropa de sport, hizo una defensa de la Constitución y el Estatuto como los puntos de encuentro que han permitido la convivencia en el País Vasco.
Las mayores ovaciones se produjeron cuando el líder popular recordó a los asesinados por ETA: «Es muy fácil romper una cabina de teléfonos, es muy fácil tirar un cóctel molotov, incluso pegar un tiro, pero más bonito es dar la vida y pelear por la libertad de los demás, siempre», señaló.
El presidente del Gobierno fue categórico al expresar que no hay sitio para las reivindicaciones de autodeterminación o independencia, aunque no utilizó en ningún momento esas palabras: «No estoy dispuesto a abrir un camino que no tenga brújula, destino, a un viaje a ninguna parte, que es lo mismo que llevarlo a un precipicio, que es lo mismo que dejarlo a la intemperie», manifestó. «Aventuras y riesgos innecesarios e inútiles, ninguno», añadió.
Gol fallido
Desde la «fortaleza y firmeza democrática», exigió a los que han querido «cercenar la libertad» que renuncien de forma inequívoca a la violencia y para ello pidió a la sociedad vasca que se movilice.
José María Aznar se atribuyó parte del éxito: «La esperanza que hoy vive el País Vasco debe mucho a esta actitud clara, responsable, coherente y limpia», que su partido ha llevado desde que llegó al Gobierno, agregó.
La jornada electoral de José María Aznar había empezado horas antes con una visita a Laguardia, en el corazón de la Rioja Alavesa, que se encuentra en plena vendimia.
Acompañado de su primogénito José María, del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y del coordinador general del PP, Angel Acebes, era esperado por el alcalde, el popular Javier Sampedro, que ya lleva cuatro legislaturas en el cargo, el candidato a lehendakari por el PP, Carlos Iturgaiz, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, y la cúpula de los populares en Alava.
Tras el almuerzo de trabajo en el antiguo palacio de Viana, hoy Posada Mayor de Migueloa y una de las bodegas más recoletas de la zona, el presidente y el resto de visitantes se desplazaron hasta la iglesia de Santa María de los Reyes para contemplar su pórtico gótico en piedra policromada.
Cual flautista de Hamelin, Aznar realizó el paseo rodeado de niños que le hicieron saber que allí todos son del Athletic de Bilbao y, después, del Barcelona. Un tanto acobardado el presidente les confesó su debilidad por el Real Madrid y aprovechó un balón que se cruzó en su camino para intentar, sin conseguirlo, meter un gol a un grupo de chicos que jugaba al fútbol.
Las maletas con ruedas que arrastraban los niños provocando tropezones despertaron la curiosidad del presidente, quien no pudo disimular su sorpresa al enterarse de que se trataba de la última moda en cartera escolar. El interés de ellos por José María Aznar resultó más sorprendente: «Y tú, ¿te has emborrachado alguna vez?».