Sábado, 17 de octubre de 1998 EL MUNDO periodico


El ELK rechaza el acuerdo firmado entre Milosevic y la OSCE


MARCUS PUCNIK

Especial para EL MUNDO

BELGRADO.- El presidente de La OSCE, Bronislaw Geremek y el ministro de Asuntos Exteriores yugoslavo, Zivadin Jovanovic, firmaron ayer en Belgrado el acuerdo sobre la misión observadora para Kosovo.

Los miembros de esta misión, entre los cuales se espera sobre todo a militares y policías -aunque desarmados-, tendrán que verificar el cumplimiento de la resolución 1199 del Consejo de Seguridad de la ONU que obliga a Yugoslavia y Serbia a la retirada de sus tropas militares y policiales de Kosovo.

«El esfuerzo coordinado de la comunidad internacional ha hecho posible esta misión», dijo Geremek después de la firma del acuerdo.

Las amenazas de la OTAN de bombardear posiciones serbias han sido decisivas para que el presidente yugoslavo Slobodan Milosevic acepte el acuerdo después de unas maratonianas negociaciones con el enviado de EEUU Richard Holbrook.

El Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), sin embargo, rechazó ayer el acuerdo alcanzado entre Milosevic y Holbrooke, y ha amenazado con «continuar la guerra por la libertad», si las fuerzas serbias siguen impidiendo el regreso de los civiles a sus casas.

«Celebramos las amenazas de la comunidad internacional sobre Belgrado pero no aprobamos el acuerdo Holbrooke-Milosevic, cuyo único resultado ha sido haber dado a Milosevic el tiempo necesario para continuar la guerra, el genocidio y la masacre», declaró el ELK en un comunicado.

Geremek, por su parte, describió la situación en Kosovo como «difícil y dramática» e indicó que el acuerdo tiene como objetivo «detener el baño de sangre y evitar una catástrofe humanitaria». El segundo objetivo es, según el presidente de la OSCE, hacer posible un «diálogo» serbo-albanés. Geremek dijo que no pensaba que «este acuerdo pueda cambiar radicalmente la situación en Kosovo», pero que «quizá sea el comienzo».

Geremek destacó que con esta misión «la OSCE encara uno de sus mayores retos», aunque no dio ninguna fecha para el despliegue de los 2.000 observadores. Anunció así mismo que el sábado una «misión técnica» discutirá detalles con la Administración yugoslava y que él esperaba los primeros observadores en Kosovo «dentro de 10 días». Para asegurar la protección de estos observadores, Geremek es partidario de proponer un acuerdo especial entre la OTAN y la OSCE.

La cuestión que queda por resolver es si los observadores tendrán pleno acceso a todas las zonas de Kosovo. Geremek dijo que había recibido «promesas» del régimen yugoslavo en ese sentido, pero añadió: «Si me pregunta si eso se llevará a la práctica, la respuesta es: no lo sé».