RUBEN AMON
Corresponsal
ROMA.- Massimo D'Alema, 45 años, histórico militante del PCI, dirigente de las juventudes comunistas, delegado del Partido en el encuentro moscovita con el entonces secretario general del PCUS, Yuri Andropov, punto de referencia en las relaciones con Cuba, cofundador del Partido Democrático de Izquierda (PDS), líder político más votado en las últimas elecciones.
He aquí el retrato del nuevo primer ministro italiano y la prueba más concluyente de que Massimo D'Alema acaba de convertirse en el primer jefe de Gobierno italiano de la historia -y de la Europa Occidental- que presenta semejante perfil comunista.
Las comillas vienen a cuento porque D'Alema no sólo ha renunciado a la bandera roja, la hoz, el martillo y la estrella -el PDS surgió de las cenizas del PCI con el logotipo de una encina y una rosa-, sino además porque el discurso ideológico del principal líder izquierdista italiano pretende converger con el eurosocialismo de sus homólogos, el francés Lionel Jospin, el británico Tony Blair y el alemán Gerhard Schröder. Todos apuestan por la llamada Tercera Vía.
D'Alema, por tanto, representa el rumbo del postcomunismo italiano y el proyecto internacional de El Olivo, con la salvedad de que su aparición en el primer plano de la política se debe al sospechoso apoyo de Francesco Cossiga, es decir, un histórico dirigente de la vieja socialdemocracia que fundó hace unos meses el partido centrista del UDR con los tránsfugas del Polo por la Libertad, la plataforma opositora liderada por Silvio Berlusconi y su Forza Italia.
Consenso «olivista»
Efectivamente, después de que Romano Prodi perdiera la moción de confianza el pasado viernes y cuando se frustró su intento de convocar una nueva mayoría, cualquier consenso olivista en las cámaras exigía los votos del UDR.
Cossiga se negó a cooperar con Prodi, pero ayer confirmó que su partido está dispuesto a solucionar la crisis política de Italia con la alternativa de D'Alema.
El líder del Partido Democrático de Izquierda ascendió al palacio presidencial del Quirinale para recibir el encargo de las manos del jefe del Estado, Oscar Luigi Scalfaro, más o menos al tiempo que los principales líderes de la oposición iniciaban la campaña de descrédito contra «la nueva comedia del centro izquierda».
Silvio Berlusconi -dirigente de Forza Italia- aseguró ayer que el Polo de la Libertad iba a comenzar una «estrategia clamorosa». ¿La dimisión de todos los diputados? «Prefiero no decirlo ahora, pero el domingo adoptaremos soluciones drásticas frente a este engaño».
En este mismo contexto de indignación, Gianfranco Fini, el número uno de la Alianza Nacional, aseguró ayer que D'Alema había ascendido al poder perpetrando un atraco.
«Sí, forma el Gobierno robándole dos millones de electores al centro derecha italiano», afirmó el neofascista Fini, en alusión a la procedencia de los diputados del UDR.