MARISA CRUZ
MADRID.- España protagonizará el debate que hoy comienza en Oporto entre los 21 jefes de Estado y Gobierno que participan en la VIII Cumbre Iberoamericana y que girará en torno a las graves consecuencias que la crisis financiera puede tener en el futuro del Nuevo Continente.
El Rey Juan Carlos y el presidente del Gobierno, José María Aznar, defenderán una posición optimista sobre las posibilidades que la economía globalizada ofrece a los países iberoamericanos y, además, se comprometerán a reclamar en la UE y en los foros internacionales un compromiso de ayuda para que consigan superar sin gran quebranto la tormenta.
La tesis que han defendido los diplomáticos españoles al preparar el documento que mañana firmarán los jefes de Estado y de Gobierno ha sido un soplo de aire en sesiones cargadas de preocupación por el efecto de la crisis en países que con duros programas de ajuste empezaban a estabilizar su futuro.
La Presidencia portuguesa, que decidió el tema de discusión en Oporto, mantenía una visión mucho más pesimista acerca de las consecuencias que el sistema económico globalizado tendrá para Iberoamérica. Los negociadores españoles se empeñaron en introducir pluma en el borrador de declaración aportándole un punto de esperanza. España cree que hay muchas más oportunidades positivas que negativas para los países de la región.
Aznar aprovechará la ocasión para repetir el mensaje que ha venido lanzado en sus giras americanas: España mantendrá e incluso incrementará sus intereses y su cooperación en Iberoamérica.
Y no sólo eso. El presidente se comprometerá a movilizar a la UE en favor de nuevas aportaciones al Fondo Monetario Internacional (España ha decidido otorgar 450.000 millones de pesetas) para ayudar a los países más desestabilizados por la crisis a recuperar la calma económica.
El jefe del Gobierno español ha hecho ya partícipes de esta demanda al presidente de turno de la UE, el austriaco, Viktor Klima, y al presidente de la Comisión Europea, Jacques Santer.
Además, Aznar ofrecerá Madrid como sede de la Secretaría de Cooperación, que velará por los proyectos adoptados en las cumbres. España apuesta por que el secretario sea un iberoamericano y, por que en la próxima cita de La Habana el engranaje institucional se apruebe.
Castro sigue dispuesto a resistir
Oporto puede ser el momento. Bastaría un gesto, una mínima conversación, para disparar los análisis sobre las nuevas relaciones España-Cuba, o más bien, las de Aznar y Castro.
No hay cita prevista con el comandante en la agenda de Aznar, pero los diplomáticos ya apuestan por que hoy mismo podrían verse, aprovechando que se alojan en el mismo hotel.
Fidel Castro llegó ayer a Oporto, fue de los primeros, y lo hizo con ganas de hablar a los periodistas. Quizá fuera la satisfacción de ver que en la declaración final de la Cumbre se insta a EEUU a levantar el bloqueo contra su país. El comandante sin embargo, aseguró estar listo para resistir lo que haga falta. También respondió al presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, quien ha dicho que no irá a la próxima Cumbre en La Habana.«Está invitado,-dijo Castro-, pero si quiere ir a un país democrático, entonces tendrá que ir a otro planeta».