Sábado, 17 de octubre de 1998 EL MUNDO periodico


Un millar de objetos serranos para no olvidar

Abre sus puertas el Museo Etnológico de Guadarrama

ROSA DE LAS NIEVES

Corresponsal

PERALEJO.- Un orinal debajo de la cama. La escupidera, a dos pasos. El irrigador, el tacataca y la pequeña cuna de madera también forman parte del mobiliario. Son objetos donados o cedidos por los más ancianos de la sierra de Guadarrama. El dormitorio, la cocina o una sala donde se hacía la matanza son algunos de los escenarios que se podrán ver, desde hoy, en el Museo Etnológico de la sierra de Guadarrama.

Gabriel Muñiz, su director, ha invertido cuatro años en recopilar más de un millar de objetos que reflejan la vida de aquella época en la casa y en el medio rural. El, José Luis Pérez Val y un montón de amigos han decidido abrir, de forma altruista, este museo. La entrada es gratuita y las salas han sido cedidas por el Club de Campo Escorial.

Sin embargo, han invertido mucho tiempo y dinero, porque muchas de las piezas que se exhiben las han comprado a la gente del campo o a los chatarreros; como una cantimplora de cabrero que tiene más de 50 años.

Una maqueta muestra la casa típica del campo. La cocina era el centro del hogar. En una gran chimenea están las cadenas que servían para colgar los calderos. Sobre la lumbre, las trébedes, que eran los soportes que se utilizaban para poner los pucheros al fuego. Pero la cocina no era sólo un lugar para guisar, sino también la zona de costura y reuniones.

El espacio más pequeño del hogar se dedicaba al dormitorio. De una cama pende un corsé, una boina, una camiseta y unos pantalones. Cerca, las alpargatas y el orinal. También, una cuna de madera, rodeada de juguetes hechos a mano.

«El invierno era la época en la que el hombre pasaba más tiempo en casa. La mujer tejía y él fabricaba los muebles y utensilios de la casa. El material que se utilizaba era la madera, moldeada con la azuela», comenta Muñiz.

La zona alta de la vivienda, el sobrao, estaba destinada a guardar el grano, las patatas y legumbres. Sin embargo, estas casas tradicionales no estaban aisladas, sino que eran parte de un herrén cercado. Allí se encontraba el establo, los animales, el huerto y los árboles frutales.

«Uno de nuestros propósitos es mostrar a los más pequeños que, en aquellos años, nada se desperdiciaba. Existía el oficio de lañador que se dedicaba a reparar, artesanalmente, platos, pucheros o cuencos», añade.

Desde Cercedilla a Zarzalejo, pasando por Fresnedillas y por Robledo de Chavela, los vecinos de toda la sierra de Guadarrama han cooperado para abrir las puertas de este museo. «Cuando, hace cuatro años, salió a la calle la revista Apuntes de la Sierra, nos dimos cuenta del gran vacío y desarraigo que nace de la contradicción de añorar aquellos tiempos duros e ingratos. Sin embargo, el futuro turístico pasa por la recuperación de estos valores, aunque ningún ayuntamiento haya apoyado esta iniciativa».

Museo Etnológico de la sierra. Club de Campo Escorial. Peralejo. Finca Las Mojadillas. Sábados y domingos de 11.00 a 21.00 horas. También, grupos concertados. Teléfono: 91-890 04 57