RAFAEL NAVARRO
VALENCIA.- El convenio de Ford sigue prácticamente estancado tras 10 meses de negociación. Ayer, la dirección y los sindicatos repasaron conjuntamente los 24 puntos de la plataforma sindical, sin alcanzar acuerdo en ninguno de ellos.
Es la primera ocasión en la que Ford accede a estudiar todos los puntos, aunque el gerente de Relaciones Laborales, Joaquín Alcoy, reiteró que la empresa no realizará contraoferta mientras no alcance un acuerdo con los sindicatos para aumentar la capacidad de producción en 30.000 Focus anuales.
«Hemos avanzado, la representación social ha sido más abierta en cómo hacer más producción en Valencia», apuntó Alcoy. La dirección desea «garantizar la fabricación del mayor número posible de vehículos».
La principal barrera estriba en que los sindicatos aceptarán aumentar la producción tras crear el tercer turno y «siempre que sea voluntario trabajar en sábado», según el presidente del comité, Juan Luis Naranjo. Pero la dirección cree que si el trabajo en sábado no es obligatorio «no nos ofrecen garantías suficientes para incrementar el volumen», en palabras de Joaquín Alcoy.
Desvío de producción
Ford sigue afirmando con rotundidad que el desvío de 310 Focus diarios a Alemania «es firme». No obstante, señala que la factoría de Almusafes podría «recuperar más producción del Focus cuando Sarrelouis y Valencia hayan superado las 2.250 unidades conjuntas. Mientras, los sindicatos mantienen el calendario de paros y la huelga del próximo miércoles.
Al cierre de esta edición continuaba la reunión, y las partes no descartaban que se prolongue a lo largo del fin de semana. Pero el comité pidió no fijar encuentros el martes, para evitar que a última hora «nos pongan en una encrucijada con una oferta», momentos antes de la manifestación del miércoles. A la movilización han sido convocados los 8.000 empleados y sus familias.
Los representantes de los trabajadores creen que «no hay demasiados motivos para la alegría». Exigen, como punto fundamental, las garantías del empleo, de lo contrario «el convenio no tiene muchas posibilidades de firmarse». Desean que los 434 eventuales se conviertan en fijos o, al menos, mantengan sus empleos.
Pese a las discrepancias que manifiestan individualmente los sindicatos sobre varios puntos de su plataforma, ayer volvieron a cerrar filas y reiteraron que todo es negociable, incluso el aumento de categoría y la jornada de 35 horas.
La máxima amenaza de empleo es la pérdida de los motores I4 e I5, que podrían destinarse a la planta de Colonia. La producción del motor HCS se mantendrá de cuatro a cinco años en Valencia, pero reduciendo paulatinamente su capacidad. La multinacional adoptará una decisión antes de febrero, sin embargo, fuentes sindicales consideran que ya está adjudicada a Colonia, de forma que estarían en peligro casi 1.300 empleos de la planta de motores.