GEMMA CASADEVALL
Corresponsal
BERLIN.- Los chantajistas siguen acosando a Daimler Benz. El consorcio confirmó ayer las amenazas de un extorsionador de apedrear al azar el parabrisas del primer Mercedes que se le cruce, de no pagar la compañía un rescate de 10 millones de marcos, unos 850 millones de pesetas.
El chantajista ha demostrado que va en serio. El lunes, un Mercedes recibió el impacto de dos piedras lanzadas desde un puente sobre la autopista A-46. Una de ellas llevaba un papel advirtiendo de que se trataba sólo de un aviso y de que la próxima vez moriría un usuario de un Mercedes.
Hace algo más de un mes, la Justicia alemana condenó a cuatro años y medio de cárcel a un individuo que reclamaba cinco millones de marcos al consorcio, bajo la amenaza de disparar sobre cualquier automóvil de la marca. Este tipo de chantajes son una plaga en Alemania, que afecta tanto a la automoción como a las cadenas de supermercados, a los que se presiona con inyectar veneno en los artículos que tienen expuestos.
Al margen de este peligro, a Daimler le amenaza la demanda interpuesta por uno de sus accionistas críticos ante el tribunal de Baden-Wuerttemberg. Este quiere impugnar la Junta General del pasado septiembre en que se acordó, por más del 98%, la fusión con Chrysler. Según el querellante, en la maratoniana Junta no les dio tiempo a meditar su decisión. Pero Mercedes tenía ayer también una noticia positiva. Hasta septiembre sus ventas en Alemania han experimentado un incremento del 25%.