CARLOS CANCELA
MADRID.- Pese a los esfuerzos de los fabricantes, entre los que Volvo es pionero, el automóvil reciclable es todavía una utopía. Es mínimo, según los estudios realizados en los países más avanzados, el número de coches que cada año es desmontado y recuperadas sus piezas una vez terminada su vida útil.
El contraste es fuerte con el mensaje de los fabricantes que anuncian que sus coches son reciclables hasta un 80%, e incluso hasta un 85%. Pero desgraciadamente esta expresión no está bien formulada. En realidad, se debería decir que esos coches se podrían reciclar hasta ese porcentaje, aunque en la realidad no se reciclen tantas piezas de cada coche viejo.
En este sentido, Volvo ha dado un importante paso con la elaboración de la declaración de producto ecológico, que ha puesto en marcha con su último lanzamiento, el S80.
En este trabajo se analizan algunos de los conceptos más importantes en relación con la ecología y con el medioambiente. Y en cada uno de ellos se indican valores máximos y mínimos, y el valor real en el que se encuentra el modelo en cuestión.
Se estudian cuatro factores diferentes. El primero de ellos es el de la producción del vehículo, posteriormente su utilización, el reciclado cuando termina su vida útil y un último apartado en el que se incluye la gestión medioambiental.
Por ejemplo, el de la producción de un vehículo nuevo. Por término medio un coche normal provoca la eliminación de 30 kilos de disolventes. Lo ideal sería que esta cifra fuera cero. Con el Volvo S80, gracias al empleo de nuevos tipos de pinturas al agua, se ha reducido hasta sólo 2,8 kilos. También se analiza la cantidad de energía necesaria para producir un automóvil o el aprovechamiento de los materiales. Y lo mismo con aspectos como emisiones nocivas, utilización de plásticos reciclados, etcétera.
Lo más importante de este sistema es que permite una mayor información para los clientes y una mejora constante para conseguir que los coches del mañana, y el entorno que rodea al automóvil, sean cada día más ecológicos.