Sábado, 17 de octubre de 1998 EL MUNDO periodico

EDITORIAL

LOS FISCALES OYEN EL CLAMOR S OCIAL


«VUESTRA inhibición es una agresión». En esta pancarta exhibida hace quince días en Madrid se concentraba la indignación de las mujeres contra la actuación indolente de algunos jueces y fiscales frente a las denuncias de violencia doméstica. Las numerosas y terribles noticias sobre mujeres maltratadas y asesinadas han hecho mella en los responsables de hacer cumplir la ley. Ayer, la Junta de Fiscales de Sala aprobó una circular en la que ordena a los fiscales que extremen la dureza en las peticiones de penas contra los agresores. «El irracional fenómeno de la violencia en el seno de la familia, sufrida por las mujeres y los hijos se sigue produciendo en nuestro país de una forma que, tristemente, no se puede calificar de esporádica», dice acertadamente el documento.

Entre otras cosas, los fiscales podrán pedir prisión preventiva antes del juicio para los acusados de maltratar a sus mujeres «si se ve que el sujeto es peligroso y que otras medidas más suaves no serían eficaces». La Junta de Fiscales también aconseja que se utilice la acusación de violencia psíquica, además de la física. Ambas iniciativas podrán ser eficaces, sin duda, no sólo para castigar el delito, sino para prevenir males mayores cuando el agresor ha reincidido. Una de las noticias que más deben haber influido en el ánimo de los fiscales es que el 98% de las mujeres asesinadas por sus maridos o compañeros había denunciado malos tratos previamente y varias veces. Es verdad que la prisión preventiva está contemplada en nuestra legislación como una medida excepcional. Pero no es menos excepcional el número de mujeres que han perdido la vida -más de 100 en el último año y medio- y las escandalosas estadísticas de denuncias de malos tratos.

Los fiscales, a menudo acusados de falta de sensibilidad, han optado por responder al clamor de la sociedad. De acuerdo con la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la prisión preventiva ha de ser solicitada al juez por una de las partes. A partir de ahora, los fiscales la solicitarán y será el magistrado quien decida, lo que es una garantía de que no será utilizada de forma abusiva.

Esta iniciativa, junto con la reforma del Código Penal que está tramitándose, son pasos importantes para atajar el fenómeno de la violencia doméstica. Pero no deben ser los únicos. La violencia doméstica está demasiado enraizada en la sociedad, a veces incluso de forma inconsciente. No hay más que oír los chistes, chascarrillos y refranes que se gastan los hombres al hablar de «una bofetadita de vez en cuando».

Se trata, sencillamente, de que la sociedad entera rechace estos comportamientos. Así de fácil, así de claro.