Por estas fechas, en la nación española, unos piensan negro mientras dicen blanco. Las elecciones vascas van a ser una señal para el futuro. En ellas, hay partidos que piden el voto por la paz y solapadamente lo piden por la autodeterminación (como mínimo). Se habla por todas partes de que nada tiene que ver la paz con las concesiones o exigencias que van contra la Constitución. Nadie quiere definirse expresamente, pero tácitamente se sabe lo que quiere cada uno. No es la mejor manera de entenderse; sí, la de abrir una brecha por donde entren los asaltantes animados por políticos demagogos y anacrónicos. Nada peor que mirar al pasado y sentarse en él. Estamos rodeados de estatuas de sal.