Sábado, 17 de octubre de 1998 EL MUNDO periodico

IMPRESIONES

Un texto de la FSM para una antología del resentimiento


Cualquiera que leyese el contradocumento en el que el aparato de la FSM replica al manifiesto de los borrellistas podría pensar que es la contestación a un declarado enemigo político y no la respuesta a unos compañeros de partido. Desde el título a la última línea, el texto de los representantes de la línea oficial del partido destila un resentimiento, proporcional a la magnitud de la derrota que sufrieron en las primarias. El documento de la dirección de la FSM, alineada incondicionalmente con Almunia y González, llama «aparatchik» a los partidarios de Borrell, a los que acusa de querer convertir el PSOE en un «soviet». Y cuestiona abiertamente la validez de las primarias, que caricaturiza al presentarlas como «un ungüento amarillo que todo lo cura». No puede sorprender este tono acerbo si se sabe que el redactor de este panfleto no es otro que el ínclito Joaquín Leguina, derrotado como candidato a la alcaldía de Madrid por Fernando Morán. ¿Por qué no arremetió contra las primarias cuando estaba convencido de que iba a ganarlas? Leguina y sus compañeros debería ser más cuidadosos en la elección de las palabras, aunque sólo sea por respeto a las bases del PSOE a las que tanto desprecian. Descalifican a los borrellistas porque pretenden imponer una línea «asamblearia» en el partido. ¿Acaso tienen los oficialistas el monopolio de la verdad? ¿O es que quieren que todo siga igual? Si los partidarios de Borrell son «la nada entre dos platos», como dice Leguina, ya pueden tener claro lo que les aguarda: el desprecio y el ninguneo permanente de la dirección del PSOE, que sigue empeñada en relegar a Borrell a la condición de florero.