Sábado, 17 de octubre de 1998 EL MUNDO periodico

EDITORIAL

DEL CATASTROFISMO A LA EUFORIA


El fantasma de la crisis se aleja para los mercados financieros. Ayer se cerró la semana con fuertes subidas en las Bolsas internacionales, que reaccionaron con euforia a la decisión de la Reserva Federal de una nueva bajada de 0,25 puntos de los tipos de interés.

La Bolsa de Madrid recuperó un 4,29%, un porcentaje prácticamente idéntico al alza de la jornada anterior en Wall Street. La aprobación del plan de saneamiento de la banca japonesa en el Parlamento, la victoria electoral de Cardoso en Brasil, el desbloqueo de la aportación de EEUU al FMI y el sorprendente descenso del precio del dinero acordado por la Reserva Federal han configurado en pocos días un escenario mucho más optimista, que ha propiciado la vuelta de los capitales a un mercado de valores que ha sufrido un importante correctivo desde agosto pasado.

Muchos analistas confían en que los últimos acontecimientos, unidos a los buenos indicadores que todavía presentan EEUU y Europa, serán capaces de impulsar a las Bolsas a un nuevo ciclo alcista. Cristóbal Montoro, secretario de Estado de Economía, se sumó ayer a este optimismo al afirmar que «se está desvaneciendo» el peligro de la crisis.

Pero parece excesivamente prematuro lanzar las campanas al vuelo. Nada ha cambiado sustancialmente respecto a hace diez días, cuando los gurús rivalizaban en negras predicciones sobre Latinoamérica o teorizaban sobre la incapacidad del Gobierno japonés de sacar adelante el plan de ajuste de su sistema financiero.

Ni probablemente las cosas estaban tan mal como se decía antes ni tan bien como se asegura ahora. El histérico comportamiento de los mercados financieros, que pasan en pocas horas del catastrofismo al alborozo, no resulta un parámetro fiable para evaluar la evolución de una economía globalizada e interdependiente, sometida a un alto grado de incertidumbre.