VICENTE MATEU
MADRID.- «La severidad debe ser la respuesta adecuada a la magnitud del problema». Los fiscales, con Jesús Cardenal a la cabeza, lo dejaron ayer muy claro: no darán cuartel a los autores de malos tratos.
La cúpula del Ministerio Fiscal decidió ayer endurecer su actuación en los casos de violencia doméstica: pedir prisión preventiva para el agresor ya no será la excepción, sino la norma, y, de la misma manera, se calificará como delito casi cualquier agresión por muy leve que pueda parecer.
Los fiscales ponen de manifiesto los problemas que les plantea la deficiente regulación de los malos tratos en el nuevo Código Penal (artículo 153), pero -especialmente en el caso de la prisión preventiva- leyes como la de Enjuiciamiento Criminal permiten recurrir a la alarma social, por ejemplo, para pedir al juez la «severidad» que reclama la circular aprobada por la Junta de Fiscales.
El propio Jesús Cardenal lo resumió ayer de esta manera: los fiscales pedirán prisón preventiva «si se ve que el sujeto es peligroso y que otras medidas más suaves no serán eficaces».
Como ya se había anunciado, a partir de ahora, se tendrá en cuenta, también, no sólo el daño físico y visible, sino también el maltrato psíquico que se sufre en silencio día tras día en muchos hogares.
Para ello, y para forzar un agravamiento de la pena, se amplía al máximo el criterio de «habitualidad» en las agresiones. Nada de esperar a tres condenas por un mismo tipo de agresión; a los fiscales les bastará una sola sentencia en la que se recojan varios actos de violencia. Y éstos, además, no tendrán siquiera que recaer sobre la misma víctima.
Si no hay sentencia, se podrá alegar igualmente la condición de agresor habitual a través de la declaración de la víctima, de un dictámen médico «o por cualquier medio probatorio».
El Ministerio Público dispondrá para ejercer este trabajo de una importante herramienta, un registro en el que figurarán todas las causas de malos tratos. En definitiva, un fichero con los nombres de todos los agresores y de sus víctimas. Asimismo, se creará en todas las fiscalías un Servicio de Violencia Familiar, con un coordinador al frente.
El objetivo
El objetivo de los fiscales es acabar con la «sensación de impunidad» que existe actualmente. Según el borrador de la circular aprobada ayer, «la víctima se encuentra cada vez más insegura y reacia a denunciar los hechos y el agresor cada vez más envalentonado ante la percepción de la ineficacia del sistema legal».
Ahora, «la intervención del fiscal debe ser decidida en esta materia», y con la recomendación especial de actuar incluso cuando la víctima, por las razones que sean, renuncie a seguir adelante en la denuncia de su agresor.
La Junta de Fiscales, además, constata, desde la primera línea de esta circular sobre malos tratos, que «el irracional fenómeno de violencia producido en el seno de la familia y sufrido, ordinariamente, por las mujeres e hijos, se sigue produciendo en nuestro país de una forma que, tristemente, no cabe calificar de esporádica».
Los datos lo dicen muy claro. En 1997 murieron 91 mujeres a manos de sus parejas; en el año en curso, 41 hasta el pasado 1 de octubre... Y la mayoría de las fallecidas habían presentado las correspondientes denuncias advirtiendo del peligro que corrían, según ha puesto de relieve el Defensor del Pueblo.
Ayer también, la Comisión de Estudios del Consejo General del Poder Judicial aprobó un informe que «valora positivamente» el anteproyecto de Ley Orgánica de modificación del Código Penal y de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en materia de protección a las víctimas de malos tratos que ha preparado el Ministerio de Justicia, según informa Efe.
No obstante, sobre la violencia psíquica, alerta sobre la dificultad de establecer tipos penales abiertos cuando se trata de delitos de riesgo y sugiere que se precise el término de «habitualidad».
Los puntos clave del documento
Estos son los puntos principales de la circular aprobada ayer por la Junta de Fiscales de Sala.
Intervención.- «El fiscal debe ser decidida en esta materia, supliendo, incluso, sobrevenidos comportamientos abstencionistas de las víctimas que pudieran presentarse por variadas circunstancias...»
Habitualidad.- «Será suficiente con la existencia de tres o más sentencias condenatorias anteriores por hechos que guarden conexión entre sí para acreditar dicha habitualidad».
Circunstancias.- «Es posible, por tanto, acreditar habitualidad, pese a la inexistencia de condenas anteriores por los actos que la integran, a través de la declaración de la víctima, por el contenido del parte parcial médico o por cualquier medio probatorio». Explica la circular que se pueden sumar maltratos aislados a diferentes miembros de una misma familia.
Violencia psíquica.- «En caso de violencia psíquica, deberán recoger los señores fiscales el posible encaje de la conducta en alguna de tales infracciones penales [vejaciones, menoscabo de la salud psíquica, trato degradante...] Sin embargo, dicha labor habrá de tener en consideración no sólo la gravedad del hecho, sino también su carácter de hecho aislado o de conducta habitual».
El fichero.- Se creará un registro de las causas de malos tratos, que se alimentará con los datos de interés de cada caso. Se intenta, así, evitar «un tratamiento desconexo de las conductas violentas reiteradas atribuibles a una persona...»
Una circular «adecuada» pero «terrible»
La Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas considera adecuada la circular de la Fiscalía, pero «terrible tener que impulsar de esta manera que los fiscales cumplan con su obligación y tener que vigilar el cumplimiento de sus cometidos», según su presidenta, Ana María Pérez del Campo.
«Son medidas para excitar la conciencia de los fiscales en materia de violencia porque parece que de motu propio la tienen muy tranquila», añadió Ana María Pérez en sus declaraciones a Efe. En su opinión, el problema tiene un origen «claramente ideológico».
Pie de foto titulada
TREINTA AÑOS DE VIOLENCIA TERMINAN EN LA CARCEL.- Manuela, de 46 años, llevaba 30 años sufriendo malos tratos. El pasado domingo estuvo cerca de morir. Su marido, Juan José H. M., la arrojó por una ventana de su casa de Linares y tuvo que ser ingresada en un hospital -en la foto- con diversos traumatismos. Manuela le había denunciado en 20 ocasiones por agresión y ayer, finalmente, vio como su marido ingresaba en prisión por orden de un juzgado de Jaén.