ALFREDO MERINO
Especial para EL MUNDO
MADRID.- Integrantes de los grupos ecologistas Aedenat, Coda, Comaden y Ecologistas en Acción y de la Federación Madrileña de Montaña procedieron a la suelta simbólica de unas truchas ante la puerta del Ministerio de Medio Ambiente en protesta por su actitud «completamente pasiva y de falta de interés ante el grave problema».
Fue hace un mes cuando, durante las obras del túnel que dará servicio al discutido funicular de Bulnes, se agujereó bajo las laderas de Peña Main un importante acuífero que discurre por el interior de esta montaña.
Según los conservacionistas, como toda medida correctora del grave accidente, que está alterando el equilibrio hidrogeológico de esta parte del Parque Nacional y zonas limítrofes, los responsables de las obras se han limitado a encauzar agua que mana hacia el río Cares, situado bajo la zona de las obras.
El caudal mínimo registrado en este largo periodo es de 40 litros por segundo, aunque, según Theo Oberhuber, secretario general de la Coda, «durante muchos días ha estado manando por la rotura un volumen de 300 litros por segundo, algo que certifica la importancia del acuífero perforado».
Para hacerse una idea de las dimensiones de semejante volumen, puede decirse que si todo ese agua fuera embalsada en campos de fútbol como el Bernabéu o el Nou Camp, cubriría todo el césped alcanzando una altura de unos 20 metros.
Más de 1.200 personas han firmado el Manifiesto ciudadano y científico en contra del funicular a Bulnes que ayer se presentó en el Ministerio de Medio Ambiente. Con éste documento se pretende llamar la atención de las graves consecuencias que acarrearía la construcción del funicular hasta la aldea enclavada en el corazón de los Picos de Europa.
Los científicos
Según sus detractores, esta instalación es la llave maestra que abrirá a actuaciones turísticas poco recomendables a uno de los sistemas montañosos mejor conservados del continente europeo.
Entre los firmantes hay más de 300 científicos de renombre, como Salvador Rivas Martínez, Eduardo Martínez de Pisón, Raúl Villar, Cristina Bernis, Carlos Montes del Olmo o Jaime Pastor, entre otros.
En cuanto a la perforación del acuífero, los expertos sostienen que la causa de este accidente se encuentra en la inexistencia de un estudio hidrogeológico de la zona. Así lo subraya el portavoz de la Coda: «Esto lo denunciamos en su momento, pero las prisas y el interés político que supone acabar unas obras tan emblemáticas antes de las próximas elecciones autonómicas, hicieron que todo fuera tan rápido como para incumplir los plazos preceptivos para esta clase de actuaciones».
Un claro ejemplo de esta actitud está en el hecho de que el proyecto de la obra no fue presentado, como resulta preceptivo, ante el patronato del Parque Nacional de Picos de Europa.
Durante todo este tiempo el agua se está vertiendo, junto con los lodos, tierras, rocas y otros materiales que arrastra al cauce alto del Cares.
Puede suponer un profundo cambio hidrogeológico que, según los expertos, acarrearía gravísimas consecuencias ambientales.
«Estamos hablando del río Cares, concretamente de uno de sus tramos ambientalmente más importantes, cuya riqueza biológica hizo que fuera declarado protegido por la Unión Europea a través de la directiva de ríos», denunció Félix Sánchez, portavoz de la Comisión de Areas Naturales de Ecologistas en Acción.