FELIPE CUNA
Especial para EL MUNDO
NUEVA YORK.- La oposición del Gobierno norteamericano ha obligado a Rupert Murdoch a cancelar una operación financiera que le iba a dar el control de la televisión por satélite en Estados Unidos. Por una vez, Murdoch ha mordido el polvo en su país de adopción, donde tiene buenas conexiones en el Congreso republicano, pero no tantas en la Casa Blanca demócrata.
Los reguladores del Departamento de Justicia habían dejado muy clara su oposición al plan de Murdoch, la multinacional telefónica MCI-WorldCom y PrimeStar, la mayor operadora de televisión por satélite del país, de crear una compañía que iba a tener casi en su totalidad el monopolio de la televisión directa por satélite, la gran alternativa al cable en Estados Unidos.
«Esta es una gran victoria para los consumidores porque garantiza precios más bajos por los servicios por satélite, mejor calidad y más opciones de servicio», dijo el miércoles Joel Klein, el jefe del Departamento Antimonopolios del Gobierno norteamericano al conocer la decisión de las tres compañías de abandonar los planes de fusión de sus intereses audiovisuales.
Aportaciones millonarias
Murdoch iba a aportar al negocio las licencias de televisión por satélite que tiene en EEUU, y PrimeStar, un consorcio de media docena de compañías de televisión y 40 millones de espectadores que ya reciben sus programas y que iban a doblar el número de canales.
Con ello, según aseguraba el Gobierno estadounidense, el financiero australiano iba a lograr el control casi absoluto de la nueva tecnología de televisión directa por satélite. Como además ya controla la televisión por cable con su Fox Channel, la televisión nacional con el Fox Network y docenas de cadenas locales a lo largo de todo el país, Murdoch se iba a convertir en el mayor empresario televisivo del país con intereses en la televisión clásica, la del cable y la que se recibe por satélite.