Sábado, 17 de octubre de 1998 EL MUNDO periodico

LA POLAROID. NATI MISTRAL

«La vida es una estafa»


RAFAEL TORRES

Natividad Macho, Nati Mistral para el siglo, es una nihilista. Dice creer, y a lo mejor cree en algo, pero le arrebata la pasión de no creer en nada. Quizá por eso es de derechas, de una derecha atávica, rupestre, tópica, carcunda, imposible en cualquier otra nación (con permiso de Pujol, ese señor tan bajito en todos los sentidos) que no fuera España. Me dice que su padre, sus hermanos y su marido eran del siglo X, no del XIX, sino del X, y no reproduzco, porque soy muy blando, sus opiniones sobre la mujer de ahora, del siglo X también completamente. Pero es quien es. Macho o Mistral, Nati es quien es, y eso tiene su mérito en estos tiempos de necios, tartufos, pusilánimes, clónicos y esclavos.

Pregunta.- Usted sabe que el Mistral es un viento algo enloquecedor.

Respuesta.- Sí, y se dice que cuando alguien comete algún delito cuando sopla, los jueces lo tienen en cuenta. Pero es que antes no te podías apellidar, como yo, Macho. Hoy sí, hoy se ponen pendientes en la nariz y dan la vida por llamar la atención.

P.- ¿Mejor Mistral, entonces, como el viento?

R.- Es que la propia vida te lleva y te trae por donde quiere, como el perro que sacas a pasear. La vida te ventea, te hace caer donde no debes, es un desastre, una estafa total.

P.- Los ingleses han inventado una pastilla contra la timidez. ¿Concibe algo más estúpido?

R.- No, tendrá éxito. La gente es tímida porque es miedosa.

P.- Ya, pero esas cosas no se curan con pastillas que, como mucho, modifican el comportamiento, pero no resuelven las causas que lo generan.

R.- Sí, pero esa química te permite, por ejemplo, cruzar un puente que te daba miedo cruzar.

P.- Los puentes que acojonan suelen ser los desvencijados, y a ese miedo se le llama prudencia.

R.- Bueno, pero esa pastilla puede venir muy bien.

P.- Prozac, Viagra, Seroxat... Uno ya no será uno y sus circunstancias, sino uno y su pastillero.

R.- El mundo feliz: una pastilla para ser feliz, otra para que ames, otra para dejar de amar... Ya somos nosotros y nuestra pastilla, ya somos nada.

P.- ¿Sigue siendo de derechas?

R.- Sí, señor; a mucha honra.

P.- Pero lo mismo está mosqueada con esta derecha que anda centrándose, y que a causa de la Ley del Péndulo ha basculado hasta el punto de andar en connivencia con los nacionalismos «enemigos de la unidad de España».

R.- ¿Qué son derechas e izquierdas?

P.- Usted sabrá, que es de derechas.

R.- Bueno, sí, la derecha es amar a Dios, a la patria, a la bandera, y la izquierda no cree en nada de eso...

P.- La izquierda cree en otras cosas y en esas de otra manera, Nati. Pero, ¿qué me dice de esos manillamientos de la derecha nacional con sus enemigos ancestrales?

R.- Hombre, hasta el Papa dice que contemporicemos, que cedamos... Aunque, la verdad, yo no creo en las concesiones, siempre acaban en bronca, aunque por intentarlo...

P.- ¿No le chocó que en el bautizo de F.J.F. de T.los S. el padrino no arrojara monedas y caramelos a los niños?

R.- ¿Qué niños? Si allí no había más que tres o cuatro.

P.- No sé, es que un bautizo sin que el padrino...

R.- No, esos son los bautizos populares, castizos, y ellos son castizos pero de otra manera... Son austeros...

P.- ¡Pero si oficiaba el obispo!

R.- Es que es una familia real.

P.- Ah. Recitó usted muy bien a Lorca en el Albéniz y el otro día en la Casa de América. Sabrá que Federico era republicano, de izquierda, homosexual y amigo de la URSS. Así y todo, lo recitó bien.

R.- Claro, claro, es que Lorca era tan joven y tan maravilloso que tenía que ser así, estaba en la edad de ser revolucionario. Pero por encima de todo eso fue el escritor más teatral en lengua española, y yo soy una mujer de teatro.

P.- Empezó diciéndome que la vida es una estafa. ¿Qué le dice a su Dios de eso?

R.- ¿Qué le voy a decir? Somos los hombres los que la hacemos así. Luzbel dijo al Señor que estaba creando un monstruo cuando nos creó.

P.- Pues qué fallo, haber creado semejante monstruo.

R.- Sí, sí que es un fallo.