SILVIA GRIJALBAMADRID.- Pordioseros con infantes, punkies al lado de militares, toreros cerca de mods... los contrastes del último siglo y medio de una historia subjetiva de España se reúnen en la exposición 150 años de fotografía en España, organizada por la editorial Lunwerg, bajo el comisariado del fotohistoriador Publio López Mondéjar que ha invertido en ella 20 años de trabajo. Una muestra que se puede ver en el Círculo de Bellas Artes de Madrid hasta el 9 de enero del 2000 y que después recorrerá diversas ciudades de España y Suramérica (a través del Instituto Cervantes).
«La exposición», declara Publio López, «tiene una vocación didáctica muy clara y pretende dar a conocer al mayor número de gente posible la historia de nuestra fotografía. Esa es la razón por la que hemos hecho el esfuerzo de exponer pocas imágenes, porque sabemos que las casas de cultura de los pueblos de España son pequeñas y no podrían acoger una muestra de mayores dimensiones. En el libro, sí se reúnen las 200 fotografías que ofrecen la visión total de la historia de la fotografía española. De todas formas, he atendido más a la fotografía como documento y espejo del pasado que como objeto artístico».
Una historia que, en opinión de López Mondéjar, está protagonizada por personajes anónimos tanto de un lado como de otro. «La mayoría de las personas que aparecen en las fotos son desconocidas, pero ellas son los auténticos protagonistas de la Historia. En cuanto a los fotógrafos, hay muchos retratistas de pueblo, sin pretensiones, que son grandísimos artistas».
Clásicos y modernos
Esos artesanos de la fotografía conviven en esta muestra con clásicos como Catalá Roca, Eusebio Juliá, Schommer, Alfonso o el recién premio Nacional de Fotografía, García Alix.
Un recorrido que va desde los pioneros del daguerrotipo y el calotipo, como Lorichón y Clifford hasta las nuevas generaciones representadas por el fotógrafo de la movida Miguel Trillo, Chema Madoz («uno de nuestros mejores fotógrafos», declara Publio López, «al que tendrán que darle un Premio Nacional de Fotografía»), Cristina García Rodero o Joan Fontcuberta, pasando por representantes de las distintas tendencias fotográficas, como el pictorialismo (Ortiz-Ehagüe, Goicoechea o Antoni Campañá), la revolución documentalista de los 50 y 60 (Ramón Masats, Gabriel Cualladó o Paco Ontañón), los reporteros de guerra y anteguerra (Díaz Casariego o Merletti).
Pero esta muestra de la historia de la fotografía en España tiene un valor añadido al de conocer en persona los trabajos de algunos de los fotógrafos más relevantes del país. Por medio de esas imágenes, podemos conocer la historia no oficial de una España a la que habitualmente no se tiene acceso. Los gitanos de los poblados, las prostitutas de Las Ramblas, los okupas, las figuras del deporte o el arte y los grandes pensadores alternan con imágenes decisivas de la Historia de España como las guerras carlistas, las contiendas de Marruecos, la Guerra Civil, el golpe de Estado de Tejero.
Una visión global y premeditadamente subjetiva de un arte que, según declara este fotohistoriador, ahora empieza a superar un complejo de inferioridad que lo ha acompañado durante años.
«La rivalidad entre pintura y fotografía», explica, «se remonta a 1850 y aún hoy continúa en algunos sectores en los que un grupo de fotógrafos quieren ser artistas y consideran que sus fotografías no se ven como obras de arte. Todavía hoy existe ese complejo, ya que la fotografía es un arte plenamente democrático por su condición de multiplicable».
Un aniversario cargado de imágenes
La editorial Lunwerg, impulsora de la fotografía en España, cumple 20 años
RAFAEL SIERRA
MADRID.- La editorial Lunwerg celebra, con la exposición que recoge 150 años de fotografía en el Círculo de Bellas Artes, su 20 aniversario. La muestra es la guinda con la que la empresa, que desde su nacimiento apostó por libros ilustrados con obras de importantes fotógrafos, festeja un cumpleaños tan redondo.
Aunque el nombre de Lunwerg no es tan popular como el de otras editoriales, su historia está repleta de libros -muchos de ellos, embriones de exposiciones posteriores- tan importantes como New York, de William Klei; Trabajadores, de Sebastiao Salgado; Oscura memoria, de Toni Catany; y España oculta, de Cristina García Rodero.
Juan Carlos Luna, un economista catalán de 52 años convertido casi por azar en editor, está al frente de una editorial -con más de 600 libros en su catálogo- que publica actualmente alrededor de 70 libros al año, libros de fotografía, pero también de pintura, Historia, arquitectura y viajes. Todo con un ingrediente común: las mejores imágenes de los mejores fotógrafos españoles y extranjeros.
Luna, que heredó la agencia de publicidad y artes gráficas creada por su padre en Barcelona, tiene metido, según dice, «el olor y el color de la tinta en las entrañas». «Cuando mi padre estaba a punto de morir, me di cuenta de que mi futuro no estaba en la publicidad, así que decidí reconvertir el negocio. Recuerdo que el primer libro que lanzamos, con mi padre todavía vivo, fue Nuestro Madrid. En esta ciudad tuve la suerte de conocer al escritor Luis Caradell y a los fotógrafos Ramón Masats Francisco Ontañón, quienes me ayudaron a apuntalar la editorial», recuerda Luna.
La filosofía de Lunwerg ha sido siempre explicar todo con imágenes, lo que no significa, ni mucho menos, que hayan despreciado los textos. Más bien todo lo contrario. Carlos Barral, Arturo Uslar Pietri, Manuel Rivas o Manuel Vázquez Montalbán son algunos de los autores que han colaborado con la casa. Carolus V imperator, en el que escriben Geoffrey Parker y Joseph Pérez, y Museos de Madrid, de Javier Domingo y Alfonso Pérez Sánchez, son los libros que la editorial lanzará en los próximos días para cerrar los actos conmemorativos de su aniversario.
Como Lunwerg es muy joven y aspira a hacerse un hueco importante en el siglo XXI, el editor, que ha publicado un impresionante libro con imágenes de la luna, sueña ya con realizar libros electrónicos y documentales. Parece el salto natural para un hombre que ha apostado siempre, con el asesoramiento, entre otros, de Publio López Mondéjar, por la fotografía.
La principal dificultad con la que se ha topado Lunwerg a lo largo de estos años ha sido la falta de apoyo que tiene, a nivel general, la fotografía, una dinámica que la editorial, afortunadamente, ha logrado romper. Ahora, cada vez que acude a la Feria de Francfort, Luna vende allí muchos de sus libros, pero también compra algunos títulos. Porque a juzgar por los hechos, la fotografía en España cada día interesa más.